segunda-feira, 12 de agosto de 2013

Testemunho Jovem Carmelita - OCDS da Argentina.

Experiencia JOCD y JMJ
Rio de Janeiro, Brasil.
Julio 2013

Como poner en palabras lo vivido en la Jornada del Carmelo joven y la JMJ. A mí se me hace imposible, por eso le pido ayuda a Jesusito y a la Virgen del Carmelo que me ayuden, porque con ellos todo es posible.

Antes de relatar lo sucedido durante esos 9 días preciso agradecer y nombrar a las personas con las viví esta experiencia, todas ellas carmelitas de Brasil, 6 seglares: Esther Pires, Vera, Juliana, Wilderlania, Gardenia y Nilza; y 2 jóvenes: Bruno y Anna. Ellos me hicieron sentir “como en casa” a pesar de estar en un país extranjero y con un idioma diferente, que al principio me era desconocido e inentendible y que después se tornaría familiar. En todo momento me trataron como una más del grupo y pasamos unos excelentes días juntos donde pude ver y percibir a Jesusito en cada uno de ellos. Le agradezco infinitamente a Dios por estos instrumentos suyos que puso en mi camino y en ese momento en particular, le agradezco por sus vidas.

Ahora sí, lo vivido en el encuentro de Jóvenes del Carmelo:
Fue un día inolvidable, se vivió un clima de alegría, unidad, de paz, desde el comienzo con la recepción de todos hasta el momento final en la misa.

Uno sabe que la familia Carmelita es muy grande, mucho más que la de la propia comunidad, o incluso país, pero estar en ese momento y ver a tantos fray, monjas, seglares y jóvenes carmelitas de todas partes del mundo: Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Salvador, Taiwán, Egipto y tantos más!!! Es algo inexplicable, una alegría enorme que te llena el corazón, que te llena el alma. Fue como reencontrarse con hermanos y hermanas lejanos, que no vez hace mucho o capaz nunca viste, pero hay algo que te une a él, a ella, algo que te dice que es familia y lo tratas de esa forma y ese trato es mutuo.

Después de la recepción se disfruto de un rato de música de un grupo de jóvenes carmelitas, fue un momento de canto y baile todos juntos, canto sobre el amor de Dios, agradeciendo por estar ahí, baile alegre por unirnos, por el Carmelo.

Luego tuvieron lugar varias charlas de Frays, de una seglar Carmelita (Ana María Scarabelli) y del P. General de la Orden el P.Saverio Cannistrá. Todos y cada uno de ellos hablo de una forma increíble, profunda y a pesar de que hablaron en distintos idiomas, todos escuchábamos atentos y capaz no entendíamos cada palabra, pero si lo más importante, porque hablaban el idioma de Jesús, el idioma del amor, nombrando a los Padres del Carmelo y a Santos importantes de la orden. Parecíamos los hijos más chicos de una gran familia escuchando a los hermanos más grandes, a esos que siempre miras con admiración, respeto, orgullo y los consideras “héroes”, “sabios” porque tienen más experiencia.

Fue una gracia enorme poder escuchar al P.Saverio Cannistrá quien nos hablo de una forma muy cercana y clara (adjunto en otro archivo sus palabras que logre grabar lo que dijo y lo transcribí)

Después tuvimos el momento de la comida, espacio que se aprovecho para acercarse al otro e intercambiar experiencias, hablar, compartir y conocernos un poco más, porque a pesar de nuestras diferencias geográficas estábamos unidos en el Carmelo, en Jesús.

También se ofreció un espacio donde distintos jóvenes carmelitas, seglares y aspirantes a Fray pudieron compartir al resto como “vivían el Carmelo” y tuve la dicha de ser una de ellas. Fue un momento muy rico poder escuchar las cosas que compartíamos a pesar de ser de lugares distintos y las diferentes formas de cómo llegamos hasta el Carmelo. Pero a fin de cuentas, lo central de nuestra experiencia era la misma; porque nuestra vocación de Carmelitas es la misma; todos sentíamos las misma ganas de vivir a Jesús, donde lo encontrábamos en el prójimo, en el hermano, pero sobre todo en la oración.

Después de esto volvimos a la música, esta vez con Fray’s que cantaban y monjas que tocaban la guitarra!

Finalizamos con una misa, una misa familiar presidida por el P.General, co-celebrada por el resto de los Fray’s y donde también estuvo presente nuestra madre, la Virgen María hermosura del Monte Carmelo.

Todos nos fuimos con muchas ganas de re-encontrarnos en el próximo encuentro de Jóvenes Carmelitas, en Ávila 2015!

Con respecto a la JMJ:
Se vivió una semana utópica, donde toda persona que te cruzabas estaba con una sonrisa. Esa sonrisa que irradia amor, que irradia a Jesús, que irradia autenticidad y orgullo por ser Cristiano, por estar ahí, en la JMJ junto a jóvenes de todas partes del mundo y junto al Papa quien, justamente, se caracteriza por “tener siempre una sonrisa en su rostro”, como decían en todos los noticieros brasileros.

Durante el día aprovechábamos para visitar distintas Iglesias como la de “La Virgen de la medalla Milagrosa” y la de “Nuestra Señora de la Penna”. También, como Carmelitas, visitamos el monasterio de “Santa Teresa de Jesús” en Lapa, donde tuvimos una linda conversación con las hermanas del lugar; paseamos por la “feria vocacional”; participamos de la catequesis y todas las tardes íbamos a las celebraciones en Copacabana, junto al Santo Padre.

Era algo sorprendente ver esa cantidad de gente, las masas que caminaban por las calles, cada uno con su bandera, mostrándole al otro de donde venían, cada uno con un origen diferente. Pero todos estábamos ahí por el mismo motivo y todos tendemos al mismo fin, todos sabemos que nuestro destino es el mismo, el encuentro con el Padre en el cielo, en su reino, ese Reino que tiene preparado para nosotros. Y eso nos hacia uno, nos unía en hermandad.

Cada una de las celebraciones fue disfrutada con una gran intensidad, estábamos todos atentos a todo lo que ocurría, desde los momentos de canto, hasta los de oración, el vía crucis, las misas, las palabras del Papa, quien hablo de una forma tan clara, tan sencilla, tan cercana que te ayudaba a reconfirmar algunas cosas, poner en dudas otras y llenarte de ganas de “ir y hacer discípulos a todas las naciones” para que todos conozcan a Jesús. Era tal la alegría y el amor que sentías que se te desbordaba el alma y necesitabas compartirla, para que todos sientan lo mismo.

Fue una gran semana, una semana que removió mucho, que limpio, purifico y cargo de pilas el alma, para seguir, como Cristianos, como hijos de Dios, cada uno desde su país, desde su lugar, desde donde Dios nos puso, donde él quiere que estemos, esta gran vida que nuestro Padre Dios nos regalo, seguir trabajando para “edificarnos firmes en la Fe” como nos recordaba Benedicto XVI en la JMJ anterior.

Personalmente de esta semana me llevo el recuerdo del re-encuentro con Jesús, las palabras del Papa Francisco, la imagen de la gran masa de jóvenes, de prójimos, unidos por Él, en Él y con Él. Me llevo “nuevos” hermanos carmelitas. Pero sobre todo de esta semana me llevo la re-confirmación de mi vocación Carmelita.

Le agradezco a Dios, a Jesusito y a la Virgen del Carmelo por esta experiencia. Verdaderamente me siento bendecida y amada por ellos.

María Catalina Teresa de la Sagrada Familia.
Seglar Carmelita.    



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