quinta-feira, 9 de março de 2017

Contemplação x transcendência: Teresa de Ávila e o Fundamento Teológico místico para a superação da fraqueza feminina.





Ontem 08 de Março, dia Internacional da mulher, encontramos  no Blog delaruecaalapluma.wordpress.com, um intrigante artigo que foi escrito no último número da revista Studia Historica -Historia Moderna,uma revista científica especializada em história moderna da Europa e da Espanha .Esta revista está a cargo do Departamento de história medieval ,moderna e contemporrânea da Universidade de Salamanca.Vol 38,2 pp 327-352.O artigo Teresa de Ávila e o Fundamento Teológico-místico para superação da debilidade feminina.Autor Facundo Macias da Universidade de Buenos Aires.
No presente trabalho,que se propõe,a evidenciar com Teresa de Ávila,mesmoincorporando o pensamento negativo teológico cristão sobre a mulher,termina por reafirmar as potencialidades das palavras e obras femininas na Teologia mística.
Com efeito ,prova os pressupostos teóricos que autorizou a concepção da materialidade do corpo feminino como elemento subordinado à capacidade da alma para ascender ao mais profundo do conhecimento divino.








ISSN: 0213-2079 – ISSN electrónico: 2386-3889
DOI: https://doi.org/10.14201/shhmo2016382327352
CONTEMPLACIÓN Y TRASCENDENCIA: TERESA DE ÁVILA Y EL FUNDAMENTO TEOLÓGICO-MÍSTICO PARA LA SUPERACIÓN DE LA DEBILIDAD FEMENINA


Contemplation and Transcendence: Teresa of Ávila and the Mystical-Theological Fundament for Overcoming Female Weakness Facundo Sebastián MACÍAS Universidad de Buenos Aires.
Correo-e: maciasfs@gmail.com


RESUMEN: El presente trabajo se propone evidenciar cómo Teresa de Ávila, aun incorporando aspectos del negativo constructo teológico intelectual cristiano sobre la mujer, termina por reafirmar las potencialidades de las palabras y obras femeninas a causa de su apropiación de la teología mística. En efecto, este campo le proveyó los presupuestos teóricos que le permitieron concebir la materialidad del endeble cuerpo femenino como un elemento subordinado a la capacidad del alma agenérica para acceder a lo más profundo del conocimiento divino.

Palabras clave: Teresa; mujer; teología mística.


ABSTRACT: This paper aims to show how Teresa of Avila ends up reaffirming the potential of women’s words and deeds even when incorporating negative aspects of intellectual Christian theological construct on women because of her appropriation of mystical theology. In effect, this field provided her with the theoretical assumptions that allowed her to conceive the materiality of the weak female body as a subordinate element to the soul without gender’s ability to access the depths of divine knowledge.

Key words: Teresa; Woman; Mystical Theology.


1. La visión hegemónica cristiana sobre las mujeres


Uno de los supuestos básicos que surcaron la cultura cristiana occidental a lo largo de su historia fue el hecho de que las mujeres –herederas de aquella primera mujer quien desobedeció las órdenes de Dios– eran más débiles que los hombres, tanto física como mentalmente. Esa labilidad sería fundamento representacional de lo femenino en variadas formas escritas dentro de la cosmovisión cristiana. Era expuesta, por ejemplo, en los tratados etimológicos del Medioevo –que seguían a grandes rasgos las líneas propuestas por Isidoro de Sevilla–, los cuales contraponían su debilidad, maleabilidad e impresionabilidad frente al carácter virtuoso y fuerte del hombre. Asimismo, alimentaría la concepción galénica de la medicina que predominó durante siglos, según la cual los balances humorales y los temperamentos producidos por la distinta combinación de elementos, fluidos y cualidades (fuego/aire/agua/tierra, bilis amarilla/sangre/flema/bilis negra, calor/frío/húmedo/seco), reproducía ese mismo desbalance de género, ubicando a las mujeres en los temperamentos flemáticos y melancólicos –caracterizados por la lentitud, inactividad y torpeza– frente al colérico y sanguíneo del hombre –energético y volátil, alegre y generoso, respectivamente–. Más aún, la predominancia de la frialdad en la mujer la volvía moralmente inestable, así como la humedad la hacía más variable, inconsistente e impresionable, lo que terminaba por convertirlas en sujetos mucho más abiertos –apertura facilitada por la porosidad del cuerpo femenino– a las influencias de fuerzas espirituales externas y, en consecuencia, a encontrarse como víctimas de los ataques de ángeles caídos1. Eran, en suma, las más factibles de ser engañadas y poseídas, volviéndose así el blanco preferido del demonio. Referentes centrales de pensamiento teológico cristiano han dado fundamentosteóricos de primer orden para esta inferioridad de la mujer y cuya impronta resulta difícil exagerar. En primer lugar, Agustín de Hipona. El hiponense sugería lapidariamente que Eva había sido quien introdujo el pecado en la humanidad, con lo cual las mujeres evocaban mucho del odioso poder del Ángel Caído: así como el precepto de que no se coma del árbol fue dado por Dios al hombre y de este llegó a la mujer, el pecado salió del demonio y a través de la mujer llegó al hombre, ubicando a cada uno de ellos más próximos a polos opuestos, es decir, hombre-bien/mujer-mal3. Más aún, la mujer poseería en su mente un cierto orgullo, cuestión para nada menor, ya que en el esquema moral agustiniano el orgullo precede a la Caída4. Agustín no dudaba en ubicar a las mujeres en un escaño inferior y subordinado al hombre. Así, el orden establecido por el Creador que rige y administra las naturalezas y voluntades, somete a Él todo lo creado, lo corporal a lo espiritual, lo irracional a lo racional, «femineam masculinae, minus valentem valentiori»5. Siglos más tarde Tomás de Aquino, uno de los mayores referentes de la teología del segundo milenio, argumentaría –desde un enfoque marcadamente aristotélico–, que la naturaleza particular de la mujer era imperfecta y ocasional, producto de una falla en la potencia activa del semen masculino, o de la mala disposición de la materia en donde se aloja, o de las condiciones extrínsecas como el clima6. El Aquinate sugería que, en cuanto a la naturaleza universal, no es ocasional, ya que fue algo establecido por Dios para la capacidad generativa de la especie. Pero es precisamente esa ausencia de la naturaleza particular la que 3. «Praeceptum enim a Domino per virum usque ad feminam; peccatum autem a diabolo per feminam usque ad virum» («Pues el precepto desde el Señor a través del hombre llegó a la mujer; sin embargo el pecado desde el diablo a través de la mujer llegó al hombre»). AGUSTÍN de HIPONA: «De genesi ad litteram», en Obras de San Agustín. Edición bilingüe, Madrid, 1957, XI. 34, 45, pp. 1164-1165. Cito por libro, capítulo, párrafo y número de página. El libro fue escrito entre 401-414. Todas las traducciones del latín al castellano son mías. 

4. Idem, XI, 30, 39, pp. 1156-1159. Vid. RUSSELL. J. B.: Satan: The Early Christian Tradition. 

Ithaca, 1994, p. 214; y Forsyth, N.: The Old Enemy: Satan and the Combat Myth. Princeton, 1987, pp. 428 y 434-436. 

Aunque, aclara el autor, el pecado es el acto de comer la manzana, no el estado mental previo. De hecho, señala que con posterioridad el santo de Hipona modificaría esta fuerte carga negativa hacia la mujer y censuraría también a Adán para cuando escribiera su De civitate Dei (413-427).


5. («Lo femenino a lo masculino, lo menos fuerte a lo más fuerte»). AGUSTÍN de HIPONA: De genesi ad litteram, VIII. 23, 44, pp. 996-999. 

No es menos representativo de esta imagen cristiana de la figura femenina el que para Agustín la mujer fuese creada con el fin de la procreación, relegándola por ello a un rol pasivo, y que debe estar sometida al hombre. Idem, IX. 3, 5, pp. 1012-1013; IX. 5, 9, pp. 1016-1017; XI, 37, 50, pp. 1170-1173. Sobre el sometimiento de la mujer al hombre Vid. también Idem: Confesiones, Edición bilingüe, Ángel Custodio VEGA (Ed.), Madrid, 1979, XIII. 32. 47, p. 598 y XIII. 34. 49, p. 600. Cito por libro, capítulo, párrafo y número de página. El libro fue escrito entre 397-400.


6. TOMÁS DE AQUINO: Summa Theologiae, Ia q. 92, a. 1. Todas las referencias y citas de la Suma Teológica son extraídas de http://www.corpusthomisticum.org/iopera.html. Para una traducción en castellano consúltese TOMÁS DE AQUINO: Suma de Teología. Edición dirigida porlos Regentes de Estudios de las Provincias Dominicas de España, Madrid, V tomos, 2001.


lo lleva a concluir más adelante, parafraseando a Aristóteles, que las mujeres son un varón defectuoso (mas occasionatus)7. Algunas de las mayores autoridades teológicas de fines de la Edad Media, cuyas plumas tendrán profunda influencia durante la modernidad, también reproducen este cuadro adverso de las hijas de Eva. Entre ellas Jean Gerson (1363-1429), cuyos trabajos representaron una de las mayores fuentes de inspiración en torno al dispositivo teológico del discernimiento de espíritus durante el segundo milenio, sostuvo en su De probatione spirituum (1415) que es sobre todo en los jóvenes y las mujeres –asociando de algún modo a la última con una minoría de edad– en donde la pasión es excesiva, más ávida, inconstante, desenfrenada y por ello sospechosa8. Si bien señala algunos hombres a los cuales se les había erróneamente atribuido signos de santidad –como Jan Hus–, el canciller de París inclinaba negativamente la balanza hacia las mujeres al elegir en pasajes específicos la declinación latina en género femenino: «Cave ergo quisquis eris auditor aut consultor ut non applaudas talis personas, non obinde laudes eam, non mireris quasi Sanctam dignamque revelationibus atque miraculis»9. Y en su De examinatione doctrinarum (1423) proseguiría esa línea al advertir, tras reconocer la posibilidad de que la mujer sea portadora de una santidad privilegiada, que aquellas que expresan palabras solemnes son siempre sospechosas hasta ser examinadas de un modo más profundo que los hombres, ya que la mujer es seducida más fácilmente, seduce obstinadamente y 7. Idem, Ia q. 99, a. 2: «Ad primum ergo dicendum quod femina dicitur mas occasionatus, quia est praeter intentionem naturae particularis, non autem praeter intentionem naturae universalis, ut supra dictum est [Ia q. 92, a. 1]» («A la primera debe decirse que la mujer es un varón defectuoso, porque está fuera de intención la naturaleza particular, pero no de la intención de la naturaleza universal, como fue dicho arriba»). Estas ideas que expresa el Aquinate son herederas de la concepción aristotélica acerca de la concepción. Vid. CACIOLA, N.: op. cit., pp. 141-142.


8. «Quæritur ergo si persona sit novita in zelo Dei, quia novitius fervor citò fallitur si regente caruerit; præsertim in adolescentibus & foeminis, quarum est ardor nimius, avidus, varius, effrenis, ideòque suspectus» («por lo tanto se indaga si la persona sea nueva en el celo de Dios, porque el más nuevo ardor fácilmente es engañado si carece de guía: sobre todo en los jóvenes y las mujeres, de las cuales la pasión es excesiva, más ávida, inconstante, desenfrenada y, por lo tanto, sospechosa»). GERSONII, J.: «De probatione spirituum», en Idem: Opera omnia, operâ & studio M. Lud. ELLIES DU PIN, tomus primus, 1728, col. 39.


9. («Por lo tanto, todo el que oiga o aconseje, preocúpate para que no aplaudas tales personas, no la alabes rápidamente, no la admires como Santa y digna de revelaciones y milagros »). Idem, col. 40. La mención de Hus en col. 41. La misma advertencia sobre no aprobar sus doctrinas, hechos y visiones en presencia de quien las experimentaba en GERSONII, J.: «De examinatione doctrinarum», en Idem, op. cit., col. 16. La manera de finalizar las declinaciones con el género femenino por sobre el «masculino-neutral» fue observada ya en los tratados de exorcismo por CACIOLA, N., op. cit., pp. 251-252.

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