quarta-feira, 29 de setembro de 2010

Carta do Definitório nº 6

CASA GENERAL DE LOS CARMELITAS DESCALZOS
Corso d’Italia, 38
00198 Roma – Italia

CARTA DEL DEFINITORIO (6)


+ Roma, 14 de septiembre de 2010

Muy queridos hermanos y hermanas en el Carmelo:

PAZ.

Al comenzar esta sexta reunión del Definitorio General, hemos recordado a nuestro hermano Anthony Pinheiro, fallecido inesperadamente justo cuando terminábamos la anterior. Hemos ofrecido por su eterno descanso la misa del Espíritu Santo celebrada por la comunidad antes de comenzar el encuentro y le hemos tenido muy presente en nuestra memoria a lo largo de estos días. Recordábamos las palabras que el P. General nos dijo aquí, en la misa de cuerpo presente que celebramos en la Casa General: Anthony, que siempre nos decía una palabra en la homilía cuando presidía la misa, nos daba con su vida y con su muerte un último testimonio, un testimonio de entrega radical en obediencia, amor y disponibilidad a la voluntad de Dios y de los superiores; lo dejó todo para venir a Roma y, aquí, dejó la vida. Descanse en paz.
Nuestro encuentro, que comenzó el día 10 de septiembre, sirvió en primer lugar para el P. General y los Definidores pudiésemos compartir lo que había sido nuestra actividad durante el verano. En estos meses ha habido tiempo para que el P. General, en España, y el P. Albert, en Irlanda, pudieran perfeccionar el español y el inglés respectivamente y también ha habido espacios para el descanso.
Pero hemos aprovechado también para realizar algunas tareas. Así, por ejemplo, el P. Augustine –que estuvo presente en el funeral del P. Anthony en India-, ha terminado de visitar todas las Provincias y otras circunscripciones, así como casi todos los monasterios de la India. El P. Robert hizo una visita al Líbano y el P. Marcos visitó el Caribe, Méjico, las presencias de América Latina en Europa y Egipto. El P. Peter visitó a los hermanos y hermanas de Taiwan-Singapur, Hong-Kong, Malasia e Indonesia, incluyendo una visita a las carmelitas descalzas de Timor Oriental. El P. George, por su parte, estuvo en Nigeria, Tanzania y Kenya y el P. John, después de asistir al funeral del P. Finiano en nombre del General y el Definitorio, estuvo en Malta, Irlanda, Inglaterra y Escocia. Por su parte, el P. Emilio nos informó de las actividades de la comisión para el Centenario teresiano y del Congreso celebrado en CITeS a finales de agosto sobre el Libro de la Vida.
Tras este primer intercambio, hemos afrontado el primer gran tema del Definitorio, el de la reorganización de las circunscripciones de América Latina, que hemos estudiado largamente. Durante las visitas realizadas por el P. Marcos, él ha podido conocer el parecer de los religiosos de estas regiones y también el de los provinciales españoles que tenían alguna responsabilidad jurídica en las áreas afectadas. Finalmente, hemos tomado las siguientes decisiones: crear, a partir de tres vicariatos ya existentes, los comisariatos del Caribe, Chile y Perú; unir en un solo vicariato dependiente de la Provincia de Burgos nuestras presencias en Bolivia, Paraguay y Uruguay, en espera de que puedan constituir en el futuro un comisariato; pasar nuestras presencias en Ecuador, como vicariato, a la Provincia de Colombia; animar a la Provincia de Centroamérica y a la Delegación General de Venezuela para que elaboren un acuerdo de colaboración.
Dentro del proceso de crecimiento y extensión de la Orden, patente en las realidades americanas, en este Definitorio hemos tomado la gozosa decisión de erigir una nueva Provincia, la de Delhi en la India, hasta ahora comisariato.
Hemos hablado también sobre nuestras presencias en Europa y sus problemáticas, fundamentalmente el envejecimiento de los religiosos y la falta de vocaciones y trataremos de hacer propuestas a las diversas circunscripciones con el fin de ayudarlas a encontrar soluciones. En este sentido, el P. Emilio se reunirá próximamente con algunos provinciales italianos y tanto él como los PP. Albert y Robert acompañarán a los provinciales europeos en la reunión de su Conferencia, que tendrá lugar a finales de octubre.
En el encuentro de jóvenes carmelitas europeos celebrado entre finales de agosto y principios de septiembre, surgió la idea de preparar una “escuela” o “casa de evangelización” para Europa, al estilo de los tradicionales “Seminarios de Misiones”, en los que los carmelitas descalzos que vienen de otras latitudes para ayudar a la Orden en este continente puedan prepararse adecuadamente. Podría servir también para que los propios religiosos europeos siguieran cursos de actualización sobre la misión en Europa. Aunque en este Definitorio hemos dado unos primeros pasos, tendremos que madurar y concretar aún más esta idea. Estamos abiertos a cualquier colaboración en la elaboración del proyecto.
Como en la reunión pasada, también en ésta hemos seguido dialogando sobre nuestros Desiertos. En Europa, por ejemplo, los Desiertos sufren las problemáticas generales de un modo, si cabe, más acusado. Nosotros creemos que esta forma de vida, amparada por nuestras Constituciones y que goza de nuestro mayor aprecio, ha de ser cuidada y protegida. En diálogo con los superiores mayores trataremos de elaborar alguna propuesta operativa y válida para sostener la vida de nuestros Desiertos.
Al respecto de la economía, la situación en estos momentos es más estable, en gran medida gracias a las ayudas y préstamos que hemos recibido últimamente. Agradecemos de corazón la colaboración de los hermanos y hermanas que nos han ayudado en este momento. Por otra parte, hemos comenzado a madurar la posibilidad de organizar encuentros de ecónomos provinciales con el ecónomo general en las distintas áreas geográficas en las que se crea oportuno.
Con respecto a nuestra vida como comunidad, hemos reflexionado sobre la vida de los que formamos ésta que vive en la Casa General. Junto a los hermanos que nos acompañan y que nos prestan un servicio impagable, queremos vivir, más allá de nuestros trabajos, nuestra vida de oración y comunidad como carmelitas teresianos. Por ello hemos prestado atención a los elementos positivos de nuestra vida, a fin de reforzarlos, y también a los negativos, para ir superándolos. Como se ha venido haciendo en los últimos sexenios, el P. Vicario General cursará una visita pastoral a la comunidad de la Casa General, los días 18 a 25 de noviembre de este año.
Un monasterio de carmelitas descalzas italianas, el de Piacenza, ha tenido la gentileza de enviarnos una carta para entablar un diálogo en torno a las reflexiones recogidas en la carta pasada. Agradecemos mucho este detalle, que nos estimula en nuestro trabajo.
A la hora de mostrarnos de manera nueva al mundo de hoy, de visibilizar nuestra presencia, podemos sentir una sensación de vértigo, a la vista del panorama de la realidad actual, tan compleja y plural que nos supera ampliamente. Es difícil determinar concretamente acciones que nos permitan dicha visibilización y seguramente cada comunidad debe encontrar esas maneras concretas, conocedora de su propia realidad y de la del mundo que la rodea.
Pero es cierto también que existen elementos esenciales que nos son comunes y que nos permiten encarnar nuestro carisma en la realidad. Como decía el P. General a los estudiantes europeos reunidos en Malta: “no se trata de cambiar el carisma teresiano, como no se trata de cambiar el evangelio: se trata de vivirlo en el modo más adecuado a los tiempos. Porque el carisma no ha cambiado, pero ha cambiado el mundo, han cambiado los hombres y las mujeres llamados a vivir ese carisma o recibir su testimonio. Negar la necesidad de una renovación incesante equivale en el fondo a negar la historicidad imborrable de la vida de la Iglesia, que siempre está inserta en el mundo a ella contemporáneo”.
En esa tarea de vivir más adecuadamente a los tiempos nuestro carisma, son importantes y decisivos los procesos de discernimiento comunitario, pero, ante todo, resalta como un elemento fundamental el compromiso personal. Cada uno de nosotros ha de hacer una elección casi moral para encarnar la vida religiosa carmelitana en nuestros tiempos.
La opción comunitaria no nos permite escapar de la opción personal. La comunidad resulta de la suma de todas las opciones individuales, que deciden elegir una vida pobre, pequeña, construida de fraternidad en un mundo a veces dividido, de oración y silencio en un mundo lleno de ruidos, de servicio desinteresado en un mundo obsesionado con el tener y con el poder, de cultivo de la sabiduría en un mundo tantas veces banal, vacío.
Nuestra vocación no es ante todo un proceso de autorrealización, sino un camino de entrega a los otros, de salida de nosotros mismos para darnos a los demás mediante la oración, la vida común y el trabajo apostólico (oculto en la contemplación o visible en la acción), tratando de establecer el Reino de Dios de forma quizás a veces paradójica o incomprendida, pero fuertemente adherida a la persona de Jesús, que vivió absolutamente fuera de sí mismo, tratando de ser tales como nos quiere la Santa Madre Teresa.
Salir de nosotros mismos significa, en primer lugar, aparcar nuestras opciones personales y nuestros deseos de realización por el bien de la Orden, a la que amamos, por el bien de nuestra comunidad, que es nuestra familia, por el bien de nuestros conventos y monasterios, que son nuestras casas. A esto sólo se llega mediante una opción personal, fundada en el convencimiento de que lo que estamos haciendo es por amor a Dios y a los otros, de los que queremos hacernos, siguiendo el ejemplo de Cristo, servidores.
Con todo afecto, vuestros hermanos:

P. Saverio Cannistrà, General
P. Emilio J. Martínez
P. Albert Wach
P. Augustine Mulloor
P. Robert Paul
P. Marcos Juchem
P. Peter Chung
P. George Tambala
P. John Grennan

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